Una de los mayores obstáculos para el avance en la vida es el temor. Debido a que impide perseguir sueños, es debilitante e impedirá a que uno llegue a ser la persona de bien que uno desea ser.
Pero, hay buenas noticias, el miedo es solo un estado de ánimo que al fin y al cabo, en muchas ocasiones, no es real.
Recuerdo la primera vez que di una conferencia ante un público de más de 700 personas, me sobrevino un temor, nunca había dado conferencias ante tal público, sentía que podía olvidar la disertación, que pudiera hacer el ridículo. Sin embargo, me dije a mí mismo: "miedo, no te voy a hacer caso, así que no tengo nada que temer, ha estudiado mi tema así que lo voy a hacer bien".
Al final del discurso, luego de tantas felicitaciones del auditorio, me dí cuenta que tal situación no era tan atemorizante como me lo imaginaba al principio. Ahora, me es tan natural hablar ante pequeños o grandes grupos. Vencí el temor.
Además, gracias a Dios que en su palabra, La Biblia, dice en 2° Timoteo 1:7: "Por que no nos ha dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio". Esto es una gran verdad, el Espíritu Santo que nos fue dado por recibir a Cristo como nuestro Señor y Salvador, nos da la fortaleza para vencer los temores y más bien, lo cambia por poder.
Les animo a recibir el poder de Dios y vencer todos sus temores.
Hasta la próxima
Además, gracias a Dios que en su palabra, La Biblia, dice en 2° Timoteo 1:7: "Por que no nos ha dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio". Esto es una gran verdad, el Espíritu Santo que nos fue dado por recibir a Cristo como nuestro Señor y Salvador, nos da la fortaleza para vencer los temores y más bien, lo cambia por poder.
Les animo a recibir el poder de Dios y vencer todos sus temores.
Hasta la próxima